-N- Se casó en el monasterio de Sant Cugat un precioso día de Noviembre y tuvimos el enorme placer de confeccionar su vestido soñado.
Cuando vino a nuestro atelier, quedó enamorada de nuestros vestidos desde el primer momento: «No sabía cuál coger, pero la falda de seda era tan ligera y volaba, que ni notaba que la llevaba puesta. No tuve dudas, Cristina tenía que confeccionar mi vestido.»
Una de las cosas que tenía clarísimo era que quería sentirse ella misma y estar comodísima, por esa razón escogió dos body’s con cuello de pico. El primero de manga larga para la iglesia, y el segundo sin mangas para el almuerzo y el baile.
La falda con cola era de un ligerísima seda e iba acompañada de un precioso cinturón de pedrería. Los dos body’s iban también ribeteados a juego con el cinturón.
Vivió ese día con mucha intensidad y aunque todos los momentos fueron especiales, sin duda la entrada a la iglesia con su padre fue uno de sus favoritos. Nunca olvidará el momento de abrir las puertas de la iglesia y ver a todos los invitados, y al fondo, ¡a su futuro marido esperándola!
Recuerda cada momento con muchísimo cariño e ilusión, y tiene la certeza de que no cambiaría ni un detalle si tuviese que repetirlo.






