Ayer tuve la oportunidad de pasearme por la Fundación Antoni de Montpalau, situada en la Casa Rocamora en pleno barrio barcelonés del Puxet, donde este próximo mes tendrán expuestos la colección textil del mismo Montpalau.
Una colección dedicada a recopilar indumentaria y tejidos y darlos a conocer mediante exposiciones y publicaciones. Hasta el 12 de diciembre puedes tener la oportunidad de darle un capricho a tus ojos, y ver en primera persona prendas de grandes diseñadores como Balenciaga, Pertegaz o Givenchy. (Haz clic aquí para adquirir tu entrada).
Una casa llena de historia, donde cada habitación alberga un recorrido por la asombrosa cronología de la alta costura. Conseguí, por un momento, escuchar el sonido de las máquinas de coser de esos talleres, pode sentir la magia de crear pequeñas joyas, preparadas para pasearse por los rincones más burgueses de la sociedad catalana.
Tejidos nobles, acabados impecables, siluetas que hablaban por si solas trasladándonos a cada época.
Los contrastes entre vestidos de los años 40 y lo transgresor del siglo XXI, dejan ver como el mundo de la alta costura va evolucionado y dejando paso a nuevos creadores. Nuevos diseñadores que siguen los pasos de pioneros como Manuel Pertegaz o Pedro Rodríguez, a los que siguieron Valentino o Giorgio Armani.
La alta costura no son simples vestidos que lucen mujeres del momento, la alta costura es mucho más, es magia en estado puro que se transporta década tras década a partir de una aguja, un dedal y mucha dedicación.






