Velos que marcan tendencia

Existen diferentes teorías sobre los orígenes del velo de una novia. Tradicionalmente, era un símbolo de pureza y se creía que protegía a la novia de los malos espíritus. En el medio oriente, los matrimonios eran concertados, por lo que el velo servía para mantener el rostro de la novia cubierto hasta el final de la ceremonia.

Es una preciosa tradición que conservamos hoy en día y que puede ser utilizada tanto en ceremonias religiosas como en civiles.

 

Aunque es cierto que algunas novias deciden no llevarlo, es una costumbre que perdura en el tiempo y que se va adaptando a las tendencias. Cada temporada se introducen nuevos estilos y tejidos y la variedad dónde elegir es mayor, podemos así escoger el que más se adapte a nuestra personalidad y nuestro estilo.

 

Velo cara cubierta:

Vuelve a ser tendencia y lo podemos ver tanto en solitario como acompañado de coronas.

 

Velo prendido:

El velo va incorporado al peinado, la tendencia es llevar un tocado o un broche para darle el toque definitivo.

 

Velo de color:

Cada vez vamos viendo más novias que llevan un velo de color diferente a su vestido. Los más utilizados son tonos suaves como rosa, verde o azul.

 

Velo a los lados:

Consiste en llevar el velo sujeto a ambas partes de la cabeza dejando que el tejido caiga con suavidad por el centro. Suele complementarse con dos broches.

 

Velo Joya:

Velos con bordados vintage, encajes o con pedrería. En ocasiones son autenticas reliquias familiares.

 

Velo capucha:

Este tipo de velo suele verse en novias de invierno. Se trata de llevar el velo como si fuese una capucha cubriendo la cabeza.

 

Tradicionalmente, se debe salir de casa con el velo puesto y no quitárselo hasta el comienzo de la fiesta. Sin embargo ahora, la mayoría de novias lo reemplaza por algo más informal antes de entrar al banquete, como una corona o una diadema que le proporcione mayor comodidad y más libertad a la hora de moverse.

 

 

 

 

 

 

Leave a reply